Marcelo Codas Frontanilla
Twitter: @CodasMarcelo
Si bien en nuestro país no tenemos datos estadísticos oficiales, de acuerdo a la información con la que se cuenta, podríamos decir que entre un 75% y 80% de las empresas paraguayas son familiares. Esta afirmación está alineada con la de los demás países de la región, y se la considera un fenómeno mundial.
Teniendo en cuenta esta situación, la Ley Nº 6380 “De modernización y simplificación del sistema tributario nacional”, promulgada el 24 de setiembre del corriente año, tiene algunas cuestiones que deben ser tenidas en cuenta por las empresas familiares. En esta ocasión nos referiremos al Impuesto a los Dividendos y Utilidades (IDU) previsto en los artículos 40 al 46 de la referida ley.
La Ley 125/91, y su modificatoria la Ley 2421/04, grava con el Impuesto a la Renta de Actividades Comerciales, Industriales y de Servicios (Iracis) el 10% de las utilidades o rentas netas obtenidas por los sujetos o entidades contribuyentes del mismo, y contempla una tasa adicional del 5% “sobre los importes netos acreditados o pagados, el que fuere anterior, a los dueños socios o accionistas” de tales entidades (artículo 20).
Por su parte, con la Ley 2421/04 de Reordenamiento Administrativo y de Adecuación Fiscal se crea el Impuesto a la Renta del Servicio de Carácter Personal (IRP), por el cual se grava el 50% de los dividendos, utilidades y excedentes obtenidos en carácter de accionistas o socios de entidades (Art. 10 inciso b. de dicha ley), a una tasa del 10%.
Este es el esquema de imposición vigente sobre la obtención de dividendos, utilidades o rendimientos de un contribuyente como socio o accionista de una entidad. Ahora bien, esta situación va a cambiar con la entrada en vigencia de la Ley 6380/19 de Modernización y Simplificación Tributaria, en enero del 2020.
La primera novedad que trae la Ley 6380/19 es la unificación del Iracis y el Iragro (Impuesto a las Rentas Agropecuarias) en un impuesto único denominado Impuesto a la Renta Empresarial (IRE). Pero la novedad más importante, y la gran implementación de este nuevo régimen tributario, es el novel Impuesto a los Dividendos y a las Utilidades (IDU) con el cual se gravará ya con un solo impuesto la distribución de utilidades, dividendos o rendimientos a los socios o accionistas de las empresas y sociedades.
En cuanto a este último, el IDU, con la unificación en un solo impuesto del gravamen sobre las utilidades obtenidas como socio o accionista, se elimina el sistema anterior de doble imposición: por un lado, se tenía con la Ley 125/91 la tasa adicional de Iracis del 5% sobre la distribución de utilidades a los socios o accionistas, impuesto que recaía sobre la entidad pagadora, y por el otro lado con el IRP de la Ley 2421/2004 se gravaba con una tasa del 10% el 50% de los dividendos y utilidades obtenidos como socio o accionista, recayendo este último a la cabeza del accionista o socio.
A partir de la Ley 6380/19, con la implementación del IDU se tendrá un solo impuesto que gravará la distribución de utilidades, dividendos y rendimientos a los socios o accionistas de empresas y sociedades, con una tasa del 8% para contribuyentes residentes en el país y del 15% para contribuyentes residentes en el exterior (Art. 43), quedando claramente establecido que el contribuyente es el accionista ya que el artículo 41º dispone que “serán contribuyentes de este impuesto las personas físicas, jurídicas u demás entidades residentes en el país o no, que perciban dividendos, utilidades o rendimientos, en carácter de dueños, consorciados, socios o accionistas de las entidades referidas en el primer párrafo del artículo anterior”.
Se aclara que durante el primer año de vigencia de la Ley 6380/19, y por única vez, las ganancias acumuladas por contribuyentes del IRE, generadas en ejercicios anteriores a la vigencia de la citada ley y que no fueron capitalizadas ni distribuidas, podrán distribuirse y abonar sobre lo distribuido una tasa única y extraordinaria del 5% para socios o accionistas residentes en el país, y del 10% para socios o accionistas residentes en el exterior.
La otra novedad es el momento del nacimiento de la obligación tributaria que para el caso de los accionistas de las sociedades anónimas es cuando las utilidades, los dividendos o los rendimientos son puestos a disposición de los socios, cuando la asamblea así lo resuelva, independientemente del momento del pago. Igualmente, se establece un plazo de doce meses para la formalización de todos los requisitos legales y estatutarios en el caso que la asamblea disponga la capitalización de todo o parte de las utilidades, los dividendos o los rendimientos.
Las mencionadas precedentemente son solo algunas de las novedades que presenta la Ley 6380/19, que serán aplicadas a partir del cierre del ejercicio del 2020, y estimamos que es muy importante que las empresas familiares cuenten con el asesoramiento de especialistas en materia tributaria de modo a tomar decisiones adecuadas con relación a las contingencias que presenta la nueva normativa.