Ni siquiera habían finalizado la secundaria cuando tres compañeros de colegio recibieron de parte del destino un paquete, que les ofrecía nada menos que una empresa que hoy produce entre 12.000 y 15.000 prendas por mes. Esta es la historia…
Cuando una tarde a mediados del 2010 tres compañeros de colegio que cursaban el último año salían de clases, recibieron la propuesta de un amigo, que les ofrecía su negocio de uniformes debido a que ya no podía continuar dirigiéndolo por motivos personales.
Como la inversión era mínima, los jóvenes aceptaron y a la unipersonal le llamaron G2U, que era la primera letra del apellido de los socios (Guanes-Gorostiaga-Urbieta). Los clientes le asignaron un significado bastante novedoso, que era “Gift to you” o “Regalos para ti”. En ese momento la oferta fue más que nada contactos con talleres de confección y proveedores, tanto de tejidos como insumos.
Como iban al colegio, al principio solo vendían a conocidos y a empresas de amigos; el servicio era prácticamente de intermediarios entre los talleres y los clientes. En pocos meses captaron nuevos clientes y cada vez tenían más trabajo, pero al año siguiente dos de los socios se retiraron: uno estudiaría Ingeniería y el otro iría al exterior.
Los primeros dos años fueron muy complicados ya que solo le dedicaba la mitad del tiempo a la empresa y la otra mitad trabajaba con mi padre. Por las noches asistía a la facultad de Administración de Empresas”, recuerda Martín Urbieta, el tercer socio de la empresa hoy conocida como Unimer SA.
En ese tiempo, Martín sumó una cartera muy interesante de clientes por lo que era insostenible dedicarle solo mediodía y decidió salir de la empresa de su padre. Durante 5 años tercerizó todo el servicio, pero fue agregando cada vez más productos, tanto de uniformes como de regalos corporativos.
En el 2016 adecua las instalaciones y monta un taller para realizar el 100% del proceso de fabricación y tener el control total sobre los pedidos. Fue uno de los factores que ayudaron drásticamente a elevar la capacidad de producción y de ventas.
La empresa arrancó como una unipersonal y luego se convirtió en una SA, con el nombre de Unimer, en la que hoy se encuentra como socio un compañero de facultad”, cuenta Martín. El objetivo principal fue ser la empresa líder y referente del mercado textil en cuanto a uniformes y regalos corporativos.
“Los primeros productos eran bastante básicos, más promocionales porque tenían un buen volumen, pero un bajo margen. Luego fuimos sumando ofertas más complejas como camisas, pantalones, camperas, termos, etc.”, dice Martín, quien agrega que en cuanto a uniformes hoy tienen una capacidad de producción de entre 12.000 y 15.000 prendas mensuales.
La compañía, que había comenzado con tres compañeros socios, en la actualidad da trabajo a 25 colaboradores y en el 2017 ganó el premio ADEC en la categoría de Joven Empresario Exitoso. “Ese hecho fue muy valorado por los clientes ya que esa distinción demostró que la empresa buscaba ser un modelo del sector, basándose en la transparencia y en formalidad, buscando siempre la innovación y renovación”, comenta Martín.
El próximo desafío de este joven industrial es mudar el taller a un local más grande para aumentar la capacidad de producción y brindar el servicio de confección a otras empresas y en un futuro no muy lejano, exportar su marca.