De los 120 clientes que tiene la firma asociada a la Cámara de Comercio e Industria Paraguayo-Alemana (AHK Paraguay), 25% es de Europa y la clave es la calidad.
Una de las empresas asociadas a la AHK es Alpacasa, de Jejui (San Pedro), fundada en 1998 por David Janz, bajo el concepto de B2B, que en sus inicios exportaba madera tipo parquet y, actualmente, procesa y exporta aceites esenciales y granos orgánicos, a la par que importa y distribuye productos para la industria domisanitaria.
Revista FOCO conversó con Hans Karl Janz, actual director de la firma, quien sobre su incursión en el mercado refiere varios hitos que los han obligado a mirarse en el espejo, sincerarse y madurar. Por ejemplo, el ingreso a la bolsa de valores, que los impulsó a ser completamente transparentes en su administración financiera.
Se suman las certificaciones de normas de calidad obtenidas y las participaciones en ferias internacionales, que contribuyeron a elevar los estándares de calidad de producción de Alpacasa y a ser exigentes en la selección y capacitación de sus colaboradores.
“Estamos en un proceso de expansión de la cartera de clientes y el volumen de producción para los productos orgánicos, especialmente para el mercado alemán, francés, español, suizo, inglés, holandés, y por supuesto el de los Estados Unidos. Tenemos unos 60 clientes en el exterior y la misma cantidad a nivel local”, reflexiona.
Los productos estrellas de la firma son las esencias de palo santo, vetiver, petit grain y cabreuva, muy utilizados en cosméticos y fragancias. A estos se suman los granos de chía y sésamo.
El 90% de la producción de Alpacasa es enviada al exterior: 60% a Europa, 30% a otros destinos como EEUU y 10% va al mercado local. Empresas de Alemania, Holanda, España, Francia y Suiza forman parte de sus clientes.
“Hacemos destilaciones de esencias, rectificaciones por columna y reacciones controladas. Estos procesos son monitoreados en nuestro laboratorio, realizando análisis de cromatografía a gas. En el área de granos procesamos con prelimpiezas, densimétricas, varios procesos de limpieza de polvo y eliminación de impurezas, finalizando con selectores ópticos. Finalmente controlamos la microbiología en nuestro laboratorio interno”, detalla Hans Karl.
Controles de calidad. Para corroborar la calidad, las muestras son enviadas a laboratorios europeos de confianza del cliente para el control final. Si los datos coinciden con el pedido, el cliente da la luz verde y la mercadería es embarcada.
Prueba de la gestión diligente y del compromiso con la calidad es que la compañía opera con certificaciones internacionales de primer nivel. Por ejemplo, las normas ISO 9001, KOSHER, SMETA, ORGANICO EU, NOP, JAS y hace poco fueron auditados para obtener la certificación BRC de inocuidad alimentaria. “Tomar en serio estas normas nos han permitido ganar la confianza de los clientes más exigentes”, asegura.
La eficiencia es clave para alcanzar la productividad industrial. Conscientes de esta premisa, los integrantes de Alpacasa asumen el rol de ser embajadores del Paraguay positivo y confiable.
“Planeamos continuar con la exigencia en calidad; hemos aprendido mucho de empresas que han sido generosas con sus conocimientos. Creemos que las nacionales deben verse más como colegas que como competencia”, concluye.