Se escucha con mucha frecuencia que los miembros de las empresas familiares manifiestan que se debe profesionalizar la empresa. Ahora bien, en muchos casos no se tiene muy claro en qué consiste, en realidad, la profesionalización de la misma. Y, en otros casos, no se toma la decisión de emprender las tareas necesarias para el logro del objetivo.
Las empresas familiares, especialmente aquellas que están en el tránsito de la primera a la segunda generación, deben necesariamente trabajar en la profesionalización de la empresa. Esto para poder lograr una transición ordenada e igualmente poder proyectar a la empresa en el mercado, a medida que pasa el tiempo, y lograr así su trascendencia.
En general, en la primera generación la gestión empresarial es personalizada y centralizada en la figura del fundador. Esto es absolutamente natural, habida cuenta que la empresa es una obra suya; ella es una hija más, creada a su imagen y semejanza.
El fundador administra la empresa en forma intuitiva e informal y, por medio de la profesionalización, la gestión de la empresa debe pasar a un funcionamiento analítico y formal. En consecuencia, el proceso apunta, fundamentalmente, a la profesionalización de la gestión de la empresa.
Como puede verse, la profesionalización implica mucho más que incorporar a un gerente general no familiar o contratar a algunos profesionales para las áreas claves. Profesionalizar implica una transformación del comportamiento de la organización y ello conlleva, necesariamente, a implementar cambios que el fundador debe estar convencido que son necesarios llevarlos adelante para permitir la continuidad de la empresa a través de las generaciones siguientes.
De manera resumida, los pasos para la profesionalización de la empresa familiar son los siguientes:
  • Relevar el funcionamiento actual de la empresa.
  • Determinar los puestos de trabajo, con indicación clara de sus funciones.
  • Establecer en forma clara los procesos.
  • Determinar las responsabilidades de cada puesto.
  • Confeccionar un organigrama.
  • Planificar la puesta en marcha, designando a quien liderará el proceso.
La profesionalización es un proceso que requiere tiempo, paciencia y una clara decisión de la familia para que la misma pueda llevarse adelante. Por el camino surgirán dificultades y se tendrá que enfrentar situaciones tales como “¿Para qué vamos a cambiar?” “Siempre se hizo así y nos fue bien”. “No debemos perder el tiempo en estas cosas”.
Para que el trabajo pueda ser exitoso se debe, como dice Stephen Covey, “tener un fin en la mente” lo cual permitirá ir superando las dificultades que se presentarán hasta llegar al objetivo de la profesionalización que, como dijimos, es lo que permitirá a la empresa familiar trascender en el tiempo.