Mantener la esencia de una comida arraigada en años de tradición y los valores inculcados por valerosos inmigrantes, fue una de las premisas que le permitió a Kimiko Uchiyamada de Oda triunfar en el sector gastronómico llevando en alto la impronta japonesa.
Kimiko Uchiyamada de Oda transitó un largo camino desde Nagasaki al Paraguay en el año 1955; junto a su familia se instalaron en la colonia Federico Chávez donde permanecieron por cuatro años. “Uno de los recuerdos nítidos de mi infancia es que mis padres talaron montes para preparar huertas y abrir caminos”, comenta mientras evoca aquella época.
En pos de un futuro mejor pasaron a instalarse en Encarnación, para luego en 1963 llegar hasta Asunción, lugar donde su madre, luego de enviudar, habilitó el hotel “Uchiyamada” que también albergaba el restaurante “Sukiyaki”, en cuya cocina, entre sartenes y condimentos, inició su pasión por la gastronomía, la misma que la llevaría a crear un exitoso restaurante de comida japonesa.
Como mujer nikkei de la primera generación se siente sumamente orgullosa de sus raíces, de donde ha heredado los valores éticos y morales, y el de no rendirse ante las dificultades que se presentan en la vida, “porque barreras y dificultades siempre habrá en todos los rubros”, dice.
Negocio familiary al estilo japonés. Al contraer matrimonio con Hiroo Oda, juntos abrieron el restaurante Hiroshima. “Iniciamos en un salón pequeño en el que cabían apenas 70 asientos sin siquiera puestos de estacionamiento. Hoy lleva tres reformas, gracias a la última ahora dispone de capacidad para más de 300 personas contando con un salón de eventos para 150 personas y un amplio estacionamiento para los clientes.
En cuanto a la aceptación de los comensales locales indica que, en principio, acudían más clientes orientales, muy pocos paraguayos y la mayoría de ellos consumía el plato tradicional de Japón: el sukiyaki, que es una comida hecha a base de carne y verduras cocinada en salsa de soja endulzada; y a medida que iban probando las diversas propuestas del menú, les gustaban y así iban ampliando sus opciones en la mesa.
“Hiroshima cumplió 32 años en noviembre pasado, consolidándose como un restaurante que ofrece auténtica comida japonesa al mercado gastronómico paraguayo”, afirma Kimiko y agrega que en el año 2017 obtuvo la Mención de Honor de parte del gobierno de Japón, por haber colaborado durante más de 30 años en la difusión de la comida japonesa en un lugar tan lejano de Japón, y en un país mediterráneo donde conseguir ingredientes de la comida japonesa es tan difícil. También cuenta que al año siguiente recibió la certificación de “Establecimientos Promotores de los Ingredientes de Alimentos Japoneses”, otorgado por la JETRO (Japan External Trade Organization).
Apertura a los nuevos sabores. En este escenario, también destaca que cada logro fue posible gracias a que lo saludable y variado de la comida japonesa atrajo a los consumidores, y a que hoy en día se pueden conseguir casi todos los ingredientes necesarios en el mercado local. “Anteriormente no se conseguían con facilidad, por lo tanto uno debía ingeniarse y reemplazarlos con lo que se consiguiese y adaptarse como sea para no perder el sabor original”, explica.
Constituida como una empresa familiar, ya que hoy son sus hijos Akihiro César y Yumiko Adriana, quienes dirigen el establecimiento, la meta es seguir ofreciendo calidad en la comida y en la atención personalizada demostrando el amor a la gastronomía japonesa.
Por último, la empresaria destacó que como mujer nikkei se siente realizada en diferentes roles que le ha tocado vivir, teniendo en todo momento el acompañamiento familiar y el de sus colaboradores, y sobre todo la plena confianza, el inmenso apoyo y gran estímulo que le brindan sus clientes.