Martín Burt, PhD.
Director Ejecutivo de Fundación Paraguaya
La comunidad de Cerrito es parte del municipio de Benjamín Aceval. Sus límites consuetudinarios se inician en el kilómetro 44 de la ruta Transchaco y su geografía abarca unos 9 kilómetros cuadrados. Allí viven unas 1.000 familias, 70% de ellas indígenas de la parcialidad Qom. A escasos kilómetros de la capital ¡en esta comunidad el 47% de las familias son pobres y 37% pasan hambre!
Esto no tiene por qué ser así. En un país tan pequeño, con tan poca gente, con economía pujante, crecimiento significativo, presupuesto equilibrado y bajo desempleo, es posible eliminar la pobreza en el corto plazo. Cerrito lo está demostrando.
Hace un año, liderando a un grupo de empresarios locales, referentes comunitarios, el Municipio, organizaciones de la sociedad civil, y trabajando con la misma comunidad, la Fundación Paraguaya lanzó la “Iniciativa Cerrito”. Este es un programa para eliminar la pobreza multidimensional en el corto plazo, utilizando la Metodología del Semáforo de Eliminación de Pobreza.
El primer paso fue hacer una muy completa “radiografía” de la comunidad para ver que recursos ya están disponibles en la misma. Se tomaron fotografías con drones para poder conocer su geografía y los distintos sectores donde vive la gente, y se elaboró un inventario de las fuerzas vivas de la comunidad: cuáles son las organizaciones comunitarias que funcionan en la misma, cuáles son los grupos humanos y cómo se organizan, qué ONGs operan, qué empresas privadas dan trabajo a la gente, cuáles son los servicios públicos disponibles, entre otros.
Luego, con la App del Semáforo1, cada familia autoevaluó su pobreza multidimensional de una manera comprensible y accionable por ellas mismas. Vio en qué aspectos de su vida está bien (Verde, no pobre), más o menos (Amarillo, pobre) o mal (Rojo, pobre extremo), y elaboró su Mapa de Vida priorizando sus necesidades. Este plan familiar es a nivel “micro”, y al ser elaborado por las mismas familias para resolver sus propias carencias, conlleva un significativo compromiso de involucrarse en la solución.
La información “de abajo para arriba”, una vez agregada, permitió elaborar un Plan de Eliminación de Pobreza. Este plan “macro” permite coordinar mejor los servicios públicos y privados que ya existen y facilitar su entrega a las familias que realmente los necesitan y quieren obtenerlos. Esta precisión es “milimétrica” ya que la App permite georreferenciar la información.
Con todos los servicios existentes en la zona y otros existentes en la región, se construyó un “Menú de Soluciones” que las familias pueden aprovechar. ¿Hace faltan ingresos adicionales? Se ofrecen microfranquicias y microcréditos. ¿No se ahorra? Se coordinan talleres de educación financiera con el ENIF. ¿Hay problemas de seguridad? Se trabaja con Comisaría Policial y la Fundación Protek. ¿Salud visual? Se trabaja con Global Visión. ¿Problemas con el tanque de agua? Se organizan los vecinos para resolverlo. Y así sucesivamente, ya que como en todas las comunidades del Paraguay, en Cerrito hay cientos de servicios disponibles, pero no están coordinados ni son eficientes.
La iniciativa Cerrito cuenta además con Extensionistas Familiares. Cada extensionista trabaja con unas 200 familias a las cuales asesoran en la implementación de su plan, y a las que apoyan para lograr encontrar la solución apropiada en el “Menú” ofrecido. El Extensionista Familiar también es el encargado de “activar” a las familias para que las mismas sean proactivas en la búsqueda de soluciones.
Después de un año de implementación, los primeros resultados son alentadores: los “Rojos” y “Amarillos” de la comunidad en términos generales se han reducido en un 8%. Por ejemplo, las familias “Verdes” en ingreso aumentaron en un 15%, las familias que tienen hábitos higiénicos apropiados aumentaron en 18%, las que declaran tener vivienda segura aumentaron en 13%, las que tienen vestimenta apropiada aumentaron en 13%, las que tienen electricidad legal aumentaron en 12%. Mientras, en la comunidad vecina elegida como grupo de comparación, los “Verdes” disminuyeron en 5%.
El Paraguay solo está hecho de “Cerritos”. La pobreza está concentrada en pequeñas comunidades como esta. Implementar iniciativas similares en todas y cada una de ellas es posible. ¿Cuántos “Cerritos” habrá? ¿1.000 quizás? No es mucho y es posible llegar a cada uno de ellos para aprovechar mejor los recursos públicos y privados que ya existen, y para que cada familia salga de la pobreza por sí misma.
Por de pronto, la comunidad de Remansito – también ubicada en el bajo Chaco – se ha sumado al desafío de la mano de una empresa privada y apunta a ser la segunda comunidad sin pobreza.