De acuerdo con el último informe de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), los cambios en las reglas para el sector y la falta de cumplimiento de leyes vigentes en materia tributaria generaron una situación de incertidumbre que dificulta de sobremanera el desarrollo de las operaciones actuales y lo que se viene a futuro.
La CAPPRO explica que la situación negativa a nivel interno se vio potenciada por los desafíos de una fuerte demanda de granos por parte de las industrias de otros países, donde destacó la Argentina, que llevó más de 4 millones de toneladas de soja paraguaya, unas 500 mil toneladas más de las que serían procesadas este año por las industrias nacionales. Esta cifra supera récords históricos del comercio de soja entre ambos países.
Esta situación deriva de la falta de una política industrial clara en el mercado local, que permita a las firmas trabajar con previsibilidad y competir en igualdad de condiciones con las industrias de otros países que protegen su sector transformador con diversos mecanismos, según el informe.
“Datos como este deben llamar a una seria reflexión sobre el modelo de país que buscamos construir, deseamos realmente convertirnos en una referencia a nivel global en la producción y exportación de alimentos con alto nivel de valor agregado o consideramos que el modelo actual de exportar productos en estado natural es suficiente para apuntar hacia el desarrollo económico sostenible”, comunican desde la Cámara.
Por último mencionan que para analizar ambas posibilidades se debe considerar que la historia de las economías que hoy son referencias a nivel global tiene como tema común la consolidación de algún sector industrial (en algunos casos varios sectores), que sirvieron de base o sostén para el desarrollo económico general. En nuestro país, el procesamiento de oleaginosas tiene quizá las mayores posibilidades de convertirse en un sector como el descripto anteriormente. Con lo que, si decidimos apuntar a un modelo de país industrial, deberíamos apuntar a fortalecer y no debilitar la cadena productiva de las oleaginosas.