Desde el nombre hasta el original menú. El matrimonio Ciotti Cabarcos pensó en cada detalle de El Café de Acá, un establecimiento que invita a sentirse como en casa, en un ambiente inspirado en la historia y en las costumbres de nuestro país.
Con el objetivo de buscar nuevos horizontes, Patricia Ciotti y Javier Cabarcos emprendieron un viaje rumbo a Barcelona, España, sin saber que allí encontrarían su verdadera vocación.
Patricia Ciotti
Una vez instalados en la ciudad, comenzaron a trabajar en un conocido restaurante, atendiendo a diversas personalidades. El estilo hogareño y los servicios que ofrecían en este establecimiento, fue motivo suficiente para que la joven pareja incrementara su añoranza por las costumbres y tradiciones de su tierra natal.
Con el tiempo, Patricia y Javier tomaron conciencia de que tenían frente a ellos una gran oportunidad: Crear un negocio similar, pero inspirado en nuestras costumbres. En ese mismo instante, decidieron retornar a Paraguay con las maletas cargadas de entusiasmo y con el deseo de abrir un local que rindiera culto a la gastronomía nacional.
“Nos dimos cuenta de nuestra verdadera vocación estando lejos de Paraguay. Extrañamos nuestras peculiaridades como pueblo y país, quisimos capitalizar eso e inspirarnos en nuestra gastronomía y cultura para elaborar el concepto del lugar. Así surgió El Café de Acá, que cuenta con paisajes verdes, un jardín con árboles frutales, sillas de cable, tereré y una cascada cristalina, que denotan un ambiente cálido y reconfortante”, explicó la propietaria.
Adquiriendo experiencia. Transitar por el difícil camino del emprendedurismo condujo a los emprendedores a vivir una aventura sin límites y a poner a prueba sus conocimientos y toda su imaginación para llegar a la meta.
Patricia recordó que el primer gran desafío que enfrentaron fue la necesidad de conseguir capital suficiente para abrir el centro gastronómico. Además, fue preciso que ellos mismos se encargaran de cada detalle: Servicios, productos y atención al cliente.
Comenzaron a operar con 5 personas y debido a la alta demanda que tuvieron pronto contrataron más profesionales. Actualmente, el plantel de El Café de Acá está compuesto por 50 funcionarios, todos responsables de que los comensales se sientan como en sus propias casas.
Café a la carta. En sus inicios, El Café de Acá ofrecía a sus visitantes una extensa variedad de cafés, chocolates y cocidos. También integraban la lista, deliciosos pastelitos de la abuela, tortitas, chipitas de almidón, mbejú y sándwiches, alimentos que podían ser consumidos a cualquier hora del día.
Pocos meses después, los emprendedores incorporaron nuevas propuestas para satisfacer la demanda de su cartera de clientes. Hoy, la carta está compuesta por alrededor de 250 productos, dulces y salados. Entre ellos destacan el mandi´o chyryry, los panes caseros, las pizzetas, las picadas y los jugos frutales. También se suman creativos tragos, vinos, cervezas, whisky y la infaltable caña paraguaya.
Hoy, uno de los clásicos pedidos, a la hora de la merienda, es el tradicional mbejú acompañado de una taza de café, que luego se complementa con algún jugo frutal. Para el almuerzo, las opciones más solicitadas son: La chabata de lomito al roquefort y la ensalada a lo César, en tanto que las picadas, el surtidito típico y las tortillitas de la casa, son ideales para la noche.