La digitalización dentro del sistema financiero representó una revolución en la forma de ofrecer servicios. Esto hizo que los bancos fortalecieran su posicionamiento en el mercado, mediante generaciones tecnológicas más avanzadas.
Su impacto en la industria se mide a largo plazo. Lo cierto es que trae consigo una serie de beneficios. Algunos de ellos son:
  • La mejora de experiencia del cliente, el involucramiento, la retención y la adquisición.
  • La mejora de la eficiencia operacional.
  • La reducción de costos de servicio y mejora de la eficiencia del récords management.
  • La mejora en las políticas de riesgo y cumplimiento a través de las fronteras.
Además de estos beneficios, la consultora EY Building a better working world destaca las principales razones para convertirse en una banca digital en el informe “Los retos que traen las nuevas tecnologías en el sector financiero”. Entre ellos destacan: la experiencia del cliente interactivo, la mejora de la inversión adecuada, las consultas multigeneracionales y los múltiples canales incluyendo los celulares.