Autor: Concepción Galdón: Directora/Lead Académico de Innovación social en IE
Durante los últimos diez años en que me he dedicado profesionalmente a la innovación social, he sido testigo de la transformación del sector en América Latina. La región se ha convertido en uno de los espacios donde se ve de manera más vibrante el trabajo de miles de organizaciones e individuos que usan la innovación para dar respuesta a algunos de los retos más prevalentes que afronta la humanidad. La colaboración de IE en los Premios Fundación MAPFRE a la Innovación Social me ha permitido este año tener una aproximación más profunda y sistemática a tres ámbitos concretos en torno a los que giran estos premios: Mejora de la Salud/eHealth, Innovación Aseguradora y Movilidad/Seguridad Vial. Hemos trabajado con cientos de organizaciones y personas que tejen el ecosistema de innovación social en América Latina. Tanto en las conversaciones con ellos como en la lectura y evaluación de las candidaturas a los premios se identifican algunas tendencias principales en cada una de las tres categorías.
Mejora de la Salud/ eHealth ha sido el sector que ha generado la mayor respuesta por parte de los innovadores sociales en América Latina. Podemos destacar dos aspectos que son críticos en la región. Por una parte, el acceso universal a servicios básicos de salud. Los innovadores sociales Latinoamericanos están asumiendo el reto de complementar los servicios de salud allí donde la administración pública no llega. Para ello, ofrecen esquemas de acceso a servicios sanitarios de calidad de manera gratuita o a costes muy bajos. Lo logran gracias a la innovación tecnológica, la innovación en sus modelos de generación de ingresos y el trabajo voluntario de grandes profesionales. En segundo lugar, hay un foco muy importante en atención sanitaria a la infancia. La debilidad de los servicios de salud en la región afecta especialmente a los niños, en quienes acceder o no de manera temprana a los tratamientos que necesitan puede tener un efecto definitivo sobre su futuro e incluso sobre la construcción de su identidad. Ofrecerles a ellos y a sus familias un diagnóstico, tratamiento y acompañamiento adecuados es la misión de muchos de los innovadores sociales en América Latina.
En Innovación aseguradora, nos encontramos con el acceso a productos de seguros como reto principal. Para una familia que vive en la cuerda floja, con apenas ingresos para sobrevivir, cualquier acontecimiento para el que no están protegidos puede suponer un vaivén crítico. Un coche que se rompe o es robado deja sin los ingresos fundamentales a la familia de cualquier taxista o conductor de Uber. Los innovadores sociales en América Latina parecen tener un diagnóstico claro sobre la baja penetración del seguro en la región. Un primer factor limitante es la falta de cultura de previsión. En un contexto de permanente vulnerabilidad es habitual pensar en horizontes temporales muy cortos. Entre sus retos está hacer pedagogía de la gestión de riesgos entre la población no privilegiada. Además, la precariedad económica hace que no resulte atractivo usar los pocos recursos disponibles para pagar un servicio que uno espera nunca tener que usar. Esto nos lleva a la segunda estrategia habitualmente usada por innovadores sociales que trabajan en el ámbito de la previsión social: la racionalización de costes de los seguros gracias a big data e inteligencia artificial.
Por último, el transporte sostenible en las ciudades masificadas de América Latina es el principal reto que identifican los innovadores sociales en el ámbito de Movilidad y Seguridad Vial. Destacan los sistemas que promueven el coche compartido, la educación en seguridad vial de los niños, la movilidad segura de personas con discapacidad y el uso de la bicicleta. La masificación de las ciudades exige nuevas soluciones que permitan hacerlas sostenibles tanto desde el punto de vista medioambiental como desde el punto de vista humano, haciéndolas accesibles y amables para todos.
En todos los casos que hemos comentado, la tecnología y la innovación se presentan como aliados clave para quienes deciden asumir todos estos retos como propios. América Latina es un caldo de cultivo potente para la innovación social. Nuestro compromiso es seguir nutriéndolo y, a la vez, aprendiendo de él.