Marcelo Codas Frontanilla
En Twitter: @CodasMarcelo
El protocolo familiar es una reglamentación escrita, lo más completa y detallada posible, suscripta por los miembros de una familia y socios de una empresa, que actúa como un mecanismo preventivo de conflictos, según señala María José Reyes López. El término Protocolo Familiar fue acuñado por Miguel Ángel Gallo y Jhon Ward y su aparición se produjo a comienzo de la década de los noventa.
Juan Carlos Aimetta, pone énfasis en la necesidad que el referido documento sea lo más completo y detallado posible, para una adecuada relación entre la familia y la empresa. Agrega al respecto que “si no es así no sirve para prevenir conflictos, porque los límites, si no son precisos, no son límites”.
Me adhiero a esta posición ya que es fundamental en la elaboración del Protocolo la inclusión de las múltiples variables posibles en la relación entre las partes. Así, se evita la existencia de lagunas o vacíos que generen conflictos, puesto que justamente el objetivo del Protocolo es evitar los conflictos.
Para elaborar el Protocolo, es muy importante el involucramiento de toda la familia. Esto implica la participación de aquellos miembros que trabajan en la empresa y aquellos que no. De esta manera, se garantiza el valor del proceso de elaboración del Protocolo que, en nuestra opinión, está por encima del documento en sí mismo.
Las reuniones familiares para la elaboración del Protocolo, en las que se intercambian opiniones, se abordan temas que nunca quisieron tocarse por temor a los enojos, se llegan a acuerdos, entre otros, y son los aspectos más importantes y enriquecedores en lo que al Protocolo respecta.
La elaboración del Protocolo tiene, fundamentalmente, tres etapas. La primera es la de diagnóstico, que lleva adelante la familia con la ayuda del consultor y tiene por objeto evaluar la situación en la que se encuentra la empresa y la relación de la familia con esta. Se definen cuáles son las necesidades más urgentes, para empezar el trabajo a partir de ellas.
Luego, se pasa a la segunda etapa. Esta consiste específicamente en la elaboración del documento y participan en ella todos los miembros de la familia aportando sus ideas, conforme se mencionó anteriormente. Esta etapa concluye con la suscripción del Protocolo Familiar por todos los miembros de la familia. La tercera etapa es la de implementación de este Protocolo. Lo cual consiste en la incorporación del documento a la vida de la familia y de la empresa.
Es importante señalar que el éxito del Protocolo Familiar está en lograr que los integrantes de la familia participen de las reuniones de manera activa y aborden los temas con criterios abiertos. De esta manera se garantiza arribar a consensos sobre los diferentes temas tratados en beneficio de todas las partes.
Este proceso requiere del acompañamiento de un profesional externo, que oficie de facilitador para que el trabajo se realice en forma eficiente y rinda los frutos esperados.